La primera manifestación del Movimiento Agrario de Misiones - Parte 3

El 8 de septiembre se realiza la primera manifestación del MAM en la ciudad de Oberá (sede del movimiento), tal como había sido decidido en la asamblea de fundación al establecer a ese como el “día del agricultor”. Participaron más de 4000 colonos y se lo caracterizó como “un día de protesta de un pueblo que sufre”. Participaron además dirigentes de algunas cooperativas, el obispo de Posadas (al igual que en los inicios de las Ligas Chaqueñas) monseñor Kemerer y el ministro de Asuntos Agrarios de la provincia, ingeniero Mauricio Alemann. 

El ministro da la bienvenida al movimiento en tanto ocupa un lugar que estaba vacío creando una agremiación auténtica que luche por los intereses del campo misionero y anuncia un acuerdo con los industriales en relación a una suba en el precio del té verde que llegaría a los $25 lo que si bien representa una mejora respecto a la suma abonada el año anterior, lejos estaba de los $50 reclamados por los agricultores. Ante estas precarias promesas, el MAM responde con una nota elevada al gobernador, en donde manifiestan rotundamente que “el campo de Misiones y toda su economía se encuentran al borde de la quiebra”, que las causas de la crisis se deben a “la falta total de una política agraria de mediano y largo plazo; la indutrialización fuera de la provincia … por empresas monopólicas que poco a poco fueron transformándose en factores de poder antagónicos a los intereses de la provincia; las importaciones que aumentaron el desequilibrio del mercado interno; … la tenencia de la tierra (en donde) por un lado encontramos minifundios que nunca podrán llegar a ser unidades económicas, cuando por otro lado encontramos grandes extensiones no explotadas”. 

Por todo esto exigen que se fijen precios mínimos para el té verde, almidón, tung y demás cultivos, “que se declare zona de emergencia a la provincia de Misiones; que se prohíba toda importación de aquellos productos, siempre y cuando la producción nacional alcance a satisfacer la demanda interna; que se cancelen las retenciones a las exportaciones de té y tung, que se entreguen títulos a los ocupantes de la tierras fiscales; que se ponga en marcha un amplio plan de colonización entregando tierras a los que no tienen; que se haga una planificación dela producción; y que se entreguen créditos a largo y corto plazo” (6).

Este movimiento rápidamente logra posicionarse -pasando rápidamente de 65 a 80 núcleos de base- en la compleja y dinámica relación de fuerzas y sectores del agro misionero (legitimándose como representante de ciertos intereses) a través del llamado periódico a la movilización y a la lucha en las calles. Tal es así que puede decirse que el MAM recibe su “bautismo de fuego” haciendo efectivo su ingreso a la política en el momento en que el gobierno provincial decide reprimir una de sus manifestaciones, la que tuvo lugar el 20 de octubre en oportunidad de concretar una marcha hacia Posadas que solo llegó hasta Candelaria debido a la fuerte represión desplegada por una fuerza combinada de policía, gendarmería y ejército. El acto se termina realizando allí mismo, luego de un acuerdo con el gobierno y las intervenciones fustigan fuertemente al poder político y al económico. Oreste Peczak, de la Comisión Coordinadora Central manifestó, “No hay soluciones a la vista porque el gobierno tiene partes ligadas a los grandes monopolios y no parece dispuesto a cortar con ellos”. Antonio Hartman, secretario general del MAM, por su parte explicó “No nos engañemos hermanos, el origen de nuestros males no está en el salario elevado de los obreros que son nuestros compañeros de infortunio...el verdadero mal está en los monopolios nacionales e internacionales, que tienen el dominio de la economía en función de sus propios intereses. Sistema económico que en ningún momento contempla al hombre, sino el tener más a costa de la miseria nuestra” (Ferrara, 1973: 324).

La relativa originalidad en relación al formato de la protesta también caracterizó al MAM. Cuando en enero de 1972 la crisis del té llega a un punto de máxima tensión dada la abrupta baja del precio que los acopiadores pagan a los productores, lo cual genera obviamente un fuerte crisis en este estrato dada la dificultad de siquiera cubrir los costos, el MAM declara un huelga que alcanza a todos los productores tealeros de la provincia. Esto consistía en la no entrega del producto a los secaderos. Pero también esta acción de protesta se complementa con la decisión de impedir que las grandes explotaciones, pertenecientes en su mayoría a los grandes industriales, puedan también cosechar su producción. Para esto, y en relación a lo mencionado más arriba por el secretario general del movimiento, se realiza un acuerdo con los trabajadores rurales. Estos, para no perder sus jornales, no dejaron de cosechar el te de las grandes explotaciones pero sin embargo, informaban rápidamente al MAM el momento de carga del producto, así los agricultores podían inmediatamente impedir el transporte de lo cosechado a través de piquetes en las rutas y caminos, que llegaron incluso al vuelco de toda la carga en el caso que los transportistas se negaran a regresar. Reciben la solidaridad de las cooperativas quienes no solo acceden a pagar los $50 reclamados por kg. de té verde, sino que además se pliegan a la huelga. Finalmente el 31 de enero el gobierno decide aceptar las condiciones del MAM por lo que el movimiento comunica que “ha logrado un nuevo triunfo gracias a la acción decidida y valiente de todos sus socios y simpatizantes”( 7)

Dada la relativa diversificación de la producción agraria de Misiones, el MAM también luchará por las condiciones de producción y comercialización de los otros productos provinciales. El tabaco y el tung también ofrecerán motivos para iniciaran acciones de protesta. En los primeros meses de 1972 reclaman por un aumento en los precios en estos dos productos, logrando un triunfo en ambos casos. Para el tung logran un aumento de precios y créditos para levantar las cosechas y para el tabaco un aumento del 107% en el precio y el pago en noventa días. Este último hecho benefició sobre todo a los agricultores más pobres quienes eran los mayoritariamente dedicados al cultivo del tabaco, participando con un alto caudal en las protestas.

Luego de estas últimas luchas, se decide en una nueva Asamblea Ordinaria realizada el 29 de abril de 1972, sistematizar los reclamos sobre los diversos productos, exigir tierras para los agricultores no propietarios, designar a ocho miembros de la dirección con el carácter de permanentes (pagos), editar el periódico del movimiento y gestionar un espacio en la Radio Oberá (Ferrara, 1973:329).

El primer número del periódico aparecerá en junio de 1972. “Amanecer Agrario”, saldrá primero quincenalmente con una tirada de 8000 ejemplares para pasar luego a una edición mensual. Además de las noticias sobre las actuaciones del MAM y los hechos provinciales con especial relación a la temática agraria y documentos declaraciones del movimiento, aparecerán en el periódico notas de fondo con una orientación política clara, “antimonopólica” y por la “liberación nacional y social”. Una
página permanente estará dedicada a reflejar las problemática de la mujer campesina.

Una diferencia con el resto de las publicaciones de las otras ligas del Nordeste, es la profusa inclusión de publicidades de empresas pequeñas y comercios de la zona de Oberá. Esto refleja un hecho relativamente común en los años setenta en relación al amplio apoyo que reciben las luchas de las diferentes fracciones de las clases populares por parte de las clases medias urbanas. Vale mencionar aquí, que por parte del MAM se dio, a diferencia de las otras ligas provinciales, un intento de acción conjunta con los trabajadores agrarios. Según Ferrara, en Misiones existían no menos de 40.000 familias que vivían del trabajo asalariado y alrededor de otras 40.000 de “campesinos pobres” (con explotaciones inferiores a las 25 ha.) que alternadamente ofrecían su mano de obra como fuerza de trabajo asalariada. Es por esto, que desde temprano se generaron condiciones para la conformación de organizaciones de trabajadores rurales y que en los años setenta alcanzan su máximo nivel de combatividad, al compás del contexto nacional. Efectivamente, la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (FATRE) delegación Misiones, realizó acciones de apoyo a diversas movilizaciones realizadas por el MAM idenfiticándose con la defensa de los intereses de pequeños y medianos productores. 

Específicamente, el 13 de enero de 1972, el MAM y FATRE anuncian su mutua solidaridad con los productores y trabajadores rurales. El MAM incluso declara en cierta oportunidad que los productores que asocia “se comprometen a cumplir con todas la leyes sociales observando en todos los casos una política de justa retribución a sus obreros” (Lockett, 1975). Durante el año 1972, de gran intensidad en movilizaciones agrarias, se verifican frecuentes comunicados de prensa en los que una y otra asociación dan cuenta de su solidaridad con las acciones reivindicativas de la otra. Un reflejo de esto es la adhesión de FATRE, Oberá, aparecida en Amanecer Agrario (año 1, nº 8, segunda quincena de octubre, pag. 2). De esta declaración, es interesante destacar una acotación que agrega el MAM en relación a la relación patrón-trabajador. Efectivamente, el comunicado dice, “tenemos que destacar que, mientras el MAM lucha por los $75 por kg. de té, para poder pagar un precio justo a los obreros rurales, los industriales pretenden pagarles a los dos, la mitad de lo que piden”. El subrayado mío respecto al “precio justo a pagar a los obreros” manifiesta claramente que el MAM mucho más que trabajar por un cambio social en pos de la abolición de las clases sociales, pensaba, en consonancia con los ideales generales de los setenta en relación a la liberación nacional, en una “alianza” de las clases o sectores desfavorecidos frente a los sectores dominantes (monopolios industriales y
terratenientes). Frente a esta situación, si existió un intento de agremiación de trabajadores rurales de tipo clasista y antiburocrática llamado Movimiento de Obreros Rurales Independiente Misionero (MORIN) que reivindicaba la solidaridad de algunos integrantes del MAM para con los trabajadores pero que fundamentalmente bregaba por un gremio de trabajadores único, poderoso y clasista 8 . En los documentos del MAM revisados así como en Amanecer Agrario, no se han podido encontrar hasta el momento, menciones de esta agremiación alternativa de los trabajadores rurales de Misiones.

Este carácter conciliador de clases de las ligas agrarias se podía ver en entrelíneas en sus comunicados como en manifestaciones de prensa pero fundamentalmente en forma explícita en los estatutos que manifestaban una postura claramente mucho más moderada. En cambio, aparece siempre en la superficie una retórica discursiva radicalizada, tanto en notas de fondo de Amanecer Agrario así como en documentos y comunicados, haciéndose, el MAM eco del contexto pre-revolucionario de aquellos años.

Durante los meses que transcurren entre mayo y octubre de 1972, se llevan adelante numerosas manifestaciones de protesta con paros agrarios contundentes y masivos y numerosas movilizaciones. Estas luchas en la provincia de Misiones confluyen los días 18 y 19 de octubre en un paro regional conjunto de las ligas agrarias de Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe, adhiriendo también las de Corrientes. En esta oportunidad, el MAM produce una enérgica declaración en la que convoca al paro levantando la consigna de luchar por la liberación social y nacional. “Luchemos con entusiasmo, pero no olvidemos que nunca lograremos justicia TOTAL, solución definitiva a nuestros problemas, mientras los monopolios sigan siendo los dueños de nuestra patria, de nuestro trabajo, mientras los explotadores sigan siendo los verdaderos patronos del Estado y el Gobierno. Vayamos al PARO GENERAL conscientes de que no estamos solos en la lucha. Junto a nosotros está todo el pueblo trabajador de nuestra patria explotada que lucha y luchará hasta nuestra total liberación. ¡NO RETROCEDAMOS ANTE NADA Y ANTE NADIE! 

En relación a lo dicho más arriba, es importante destacar el amplio espectro de adhesiones que suscito este paro en la provincia de Misiones, desde las secciones de Campo Viera y Oberá de FATRE (trabajadores rurales), la intersindical de Gremios Provinciales, la CGT (regional Misiones), el Sindicato de Trabajadores Viales de la provincia, la Unión Judicial de Misiones, hasta diversas expresiones del partido justicialista, el Circulo Médico de la zona centro, la Comisión de abogados para la defensa de presos Políticos y Gremiales y la Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá (10)

La crisis tealera (violenta baja en el precio pagado por los acopiadores) que llega a su punto máximo en 1972 marca un nuevo auge en las luchas del MAM el cual llama a una huelga en acuerdo con los obreros rurales que consiste en la no entrega del té verde a los secaderos. Una vez más las empresas monopólicas son un foco fundamental de las protestas liguistas. Está presión tuvo éxito esta vez accediendo el gobierno a las peticiones de los productores. En relación a la democratización de las cooperativas “burocratizadas” el MAM también desarrolla una tarea importante logrando un incremento de la participación que se traduce en un aumento de la conciencia política.

El año 1972 transcurre entonces con una sucesión de luchas por los precios del té y la yerba mate respondiendo el gobierno en la mayoría de los casos con diversas formas de represión.

6 Nota al Gobernador, 8 de setiembre 1971.

7 Comunicado del MAM, 1 de febrero de 1972, Oberá

8 “Una lucha que nos debe enseñar”, Comunicado del MORIM, diciembre de 1972

Red Internacional THEOMAI de estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo - http://theomai.unq.edu.ar

El Movimiento Agrario Misionero en los años setenta. Protesta, movilización y alternativas de desarrollo rural - Guido Galafassi (CONICET-UNQ) - Publicado en, revista ”. Revista Herramienta nº 38, Buenos Aires, 2008 


Sigue Parte 4...

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