Indicó Salvador Torres secretario general del MAM, al realizar un balance de todo lo conquistado en este medio siglo de trabajo
Todavía está latente entre los integrantes
del MAM, aquel espíritu que arrancó un 28 de agosto de 1971, con 65 delegados
que realizaron la Asamblea Constitutiva del nuevo gremio en el salón Kasner, de
Oberá, para dar la lucha principalmente por el precio justo de sus producciones.
En este medio siglo de historia, el
Movimiento supo trascender a los embates del tiempo, organizándose tanto en las
zonas rurales, como en las principales ciudades de la provincia. Supo
recomponerse de las dolorosas pérdidas de compañeras y compañeros desaparecidos
en la última dictadura cívico militar y de cada una de las crisis económicas, por
medio de un espíritu de lucha colectiva.
“Lamentablemente, hoy nos paramos y
sentimos que los reclamos siguen siendo los mismos. Pero seguimos luchando, con
ganas renovadas y recambio generacional”, comenzó explicando en diálogo con
Radioactiva 100.7, Salvador Torres, secretario general del movimiento.
Desde su lugar plantó bandera contra el
indiscriminado uso de agrotóxicos y los monocultivos que avanzan sobre territorios
de la agricultura familiar, el MAM, a través de la voz de su referente plantea
objetivos y propuestas concretas: “La principal lucha es por la tierra y la
producción de alimentos. Tenemos que tener una mirada diferente con la
naturaleza. Eso es lo que nos indica, por ejemplo, la bajante del río Paraná.
Debemos retener a las y los jóvenes, generando trabajo con valor agregado, como
así también, fomentar el rol de la mujer como protagonista. Generar un modelo
sustentable que promueva la producción de alimentos sanos y el
autoabastecimiento provincial”, destacó.
Herramientas de labor
La creación de pequeñas agroindustrias en
las chacras y nuevos circuitos de comercialización, sumado al ordenamiento territorial,
son las herramientas que utiliza actualmente la organización, para lograr
fuentes de trabajo genuino, tal como lo hicieron en la década del ‘90, con la
creación de la Feria Franca, en respuesta al neoliberalismo que destruía
empleos y reducía la producción local.
“Fue en un período de crisis del agro en la
provincia. Nos llevó a organizar nuevas estrategias para tener vigencia y a la
vez seguir siendo una alternativa al productor misionero”, señaló el secretario.
La primera feria se asentó en Oberá, con siete productores.
“Nuestros valores no pierden vigencia en
cada rincón de tierra colorada. Los brindamos a la comunidad de la chacra a la
mesa, construimos una vida digna para las familias campesinas y una sociedad
más justa", finalizó Torres.



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